Problemas intermitente

Otra clase de fallas bastante complejas de detectar. Además, son las que más tiempo demandan hasta descubrir la causa. Esto se debe a que es muy poco probable encontrar una falla cuando esa falla no está. Es común que al cabo de un tiempo –horas o días– el problema vuelva a manifestarse, para luego, desaparecer por otro lapso.



En la mayoría de estos casos debemos apuntar tanto a fallas mecánicas como a problemas relacionados con falsos contactos en placas y circuitos. Revisar con detenimiento los circuitos de una placa de expansión o motherboard pueden mostrarnos una pista cortada o algún componente electrónico con una mala soldadura o a punto de desconectarse, problemas que llevan a fallas. La suciedad en los zócalos también puede afectar la comunicación permanente entre el motherboard y la memoria, el procesador y las placas de expasión.

La humedad y el calor juegan un papel importante en este tipo de desperfectos discontinuos, los cuales pueden ser causales directos del problema. Problemas por falta de requerimientos En numerosas ocasiones los usuarios suelen rezongar contra sus computadoras y periféricos por el deficiente o nulo funcionamiento o por su lentitud, para luego de buscar el origen de esas molestias, caer en la cuenta de que no se cuentan con los requerimientos mínimos para que un sistema operativo o dispositivo funcione en sus equipos.

Justamente, lo primero que se debe tener en cuenta al adquirir un nuevo software o dispositivo hardware son los requerimientos mínimos que necesita para funcionar en nuestra computadora. Y, sobre todo, prestarle atención a los dos parámetros más importantes: tipo y frecuencia del procesador y memoria RAM necesaria. Son problemas que se solucionan con una actualización del equipo o simplemente una ampliación de memoria RAM, en la mayoría de los casos.

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